Te vas

De repente llegas pero no para quedarte, sólo para ser parte de mi vida durante una estación. Sé que te vas y yo me quedo, me quedo en esta habitación blanca a mitad de recuerdos. Llegas como una tormenta en pleno diciembre, llegas pero también te vas… no hoy, no mañana, pero sé que te irás. Lo supe desde el instante en que te vi: serías un completo desastre en mi vida, el mejor desastre que alguien puede provocar, como un incendio que arrasa con todo a su paso.

Temía que llegaras a ser el primero en muchos aspectos de mi vida; temía que después de lograr tu cometido te marcharas. Ahora me doy cuenta de que no me equivoqué. Sólo me queda verte en sueños que se quedan a medias cuando abro los ojos y me golpea la realidad, esa realidad en la que ya no estás y que me atormentará durante un tiempo al despertar.

¿Quién habría predicho que serías esa persona esencial en mi vida, esa parte que ahora se va y me deja sin alma? Me entregué sin pensar en mí, sólo en ti. No pensaba en las consecuencias que traería el haberte conocido. Ahora son visibles esos desperfectos sentimentales por no ser algo más en tu vida que un simple recuerdo. Me dejas… me dejas con un corazón herido que yo no buscaba y que tú no pretendías enamorar. Me quedo con un amor no correspondido que dolerá durante este verano y cincuenta más.

Será difícil no volver a ver tus ojos recién abiertos al amanecer, no volver a sentir tus brazos que me rodeaban al dormir. Porque dos veces fui de ti… dos veces las ilusiones fueron mías, pero ahora que te vas, me dejas y duele, duele saber que los sentimientos que provocaste en mí no los merecías. Dejas en claro que nunca fuimos… que nunca seremos, que te vas y me quedo viéndote partir, extrañando lo poco que vivimos… no solo por hoy, ni mañana, sino por toda una eternidad.

Sé que cuando te marches regresaré a esos pequeños vicios que dejé por un tiempo, el tiempo que fui de ti. Evitaré esos lugares que despierten tu recuerdo. Temo que pase mucho y no logre olvidarte porque, ¿cómo se olvida a alguien que empezaste a querer sin tiempo alguno, alguien que te enseñó lo desconocido? Pasarán los días y seguiré preguntándome si existe alguien que no se marche al conocer cada partícula de mi cuerpo… que no se amedrente ante los obstáculos que interpone la distancia. Temo buscar en otros hombres lo que me diste a medias y que a partir de ese instante no vuelva a ser la misma; porque te vas y me pierdo esperando el regreso de alguien que se fue sin un adiós… esperando el regreso de un hombre libre que terminó dejándome en un desierto.

Texto escrito en el “Café de Autor” organizado por el Centro de Escritura Creativa coordinado por el maestro Eduardo Libreros. Más información en: https://www.facebook.com/centrodeescrituracreativa/

Imagen tomada de MagnumPhotos.com

 

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Acerca del autor

Fernanda Juárez López

Disfruta escribir sobre temas cotidianos que “comúnmente le suceden a las personas y con los que pueden sentirse identificadas; muchas veces mis textos son inventados pero también se refleja un pedazo de mí cuando los escribo”. Se considera una lectora diversa, aunque tiene un gusto especial por el drama, el romance y la novela juvenil. Encuentra la inspiración para escribir al escuchar música, durante la noche o mientras viaja en carretera, ya que son momentos en los que se encuentra realmente tranquila.

2 comentarios

  1. yoanka · agosto 15

    es muy bonito y sabes que es de se tipo de textos con los que te identificas e incluso te llega a sacar unas cuantas lagrimas de recuerdos que siempre evitas, pero que al leer algo que asemeja te causa mas de lo que debería, me encanto, es imposible no sentir algo al leer esto.