No somos más

Ha pasado tanto tiempo y no, nunca regresaste. Cuando te fuiste dejaste claro que así iba a ser, pero parte de mí siempre pensó que algún día yo pasaría por tu mente. Parece que sí, seguro me olvidaste. Promesas que parecen no servir de nada. Sin embargo poco a poco acepto la idea de que nuestro cerebro estaba inundado de romance y nuestras palabras eran el reflejo de esa ilusión casi irreal que nos mantenía juntos. Posiblemente me extrañaste. No quiero arriesgar ninguna conclusión. Es verdad que la idea de que causé algún impacto positivo en tu vida y que ocasionalmente añoras esos días me agrada bastante, pero yo desconozco la verdad. Puede ser que salir de tu vida haya sido un alivio y que mi ausencia te alegre más que mi presencia. Yo te garantizo que siempre me hiciste falta.

Es verdad, amor, que somos extraños una vez más y que tal vez necesitábamos desconocernos para echar de menos cada mínimo detalle que no supimos apreciar. Sé que mis deseos nacen de complacer a esta mente que no hace más que pensar en ti. Sé lo egoísta que puede sonar, pero tú lo eres más por no compartir tu dolor, por no compartir ese amor.

Es muy tarde para regresar pero cualquier momento es bueno para comenzar una vez más. Antes nos equivocábamos solo para poder amarnos y estúpidamente cometimos el error de convertir la simplicidad de una disculpa en un orgullo complejo que poco a poco nos desgastó, y alejó aún más aquella ilusión de un amor que no tenía límites.

Ha pasado mucho desde la última vez que pude llamarme tuya. El tiempo ha sido eterno para tu ausencia y fugaz para poder olvidarte. En todos estos días tu partida sigue siendo un enigma, tu existencia una duda y tu presencia intermitente. Te hacen falta dos botellas de vino para hablarme y sobrio dos segundos para rechazarme. Tus actitudes me hacen dudar tu decisión, dijiste que había alguien más pero tu falta de lucidez sigue creando mi pensamiento. Me insultas con el afán de alejarme, sin embargo disfrutas de mi constante atención. Te niegas a darme respuestas de las preguntas que me hago a diario y me ayudas a buscar esas que me atormenta encontrar.

Pero así como me tienes inmersa en la duda, no mereces saber la verdad, porque tal vez hay ocasiones en las que no puedo evitar llorar. Tal vez tu recuerdo sólo sirvió para inspirar este texto que he decidido no dedicarte, porque hoy le escribo al último resquicio que hay entre tú y yo. Ese suspiro vago y oxidado que de vez en cuando escapa de mi pecho para brillar como si lo hubiera creado hace días, sin dolor, sin cicatrices. Tal vez cada palabra está inundada con tu esencia que esta tinta no logra ocultar. Y tal vez, solo tal vez ya no logro odiarte, pero tampoco amarte, porque ya no te conozco, porque fuimos y no somos más.

Imagen tomada de MagnumPhotos.com

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Acerca del autor

María José Rivera

Estudiante de prepa UPAEP Cholula. Escribe desde los 10 años, principalmente narrativa breve o fragmentos libres. Disfruta leyendo obras de ciencia ficción, y prefiere escribir al aire libre en parques, jardines o en la playa, rodeada de un ambiente tranquilo que le permita crear sus historias.

2 comentarios

  1. Medrán · junio 16

    Me da gustoooo, me encantaron dos frases “Te niegas a darme respuestas de las preguntas que me hago a diario y me ayudas a buscar esas que me atormenta encontrar.” “Te hacen falta dos boltellas de vino para hablarme y sobrio dos segundos para rechazarme.” 👌🏻

    • Maria Jose Rivera · junio 16

      Gracias 😍💓