Regresa

Las personas que se van son las que menos sufren. Claro que es difícil alejarte pero al final esa es una decisión que tomas, al final tú eres quien decide avanzar y dejar a la otra persona detrás. Poco a poco vas dando pasos con mayor rapidez, con menor dolor. Lo que dejaste pronto se va haciendo más pequeño hasta que lo pierdes de vista, no vale la pena voltear pues ya no encontrarás nada, mejor mantienes tus ojos en el camino. Comienzas a descubrir hermosos paisajes, aprendes a apreciarlos sin la compañía de alguien más.

Los que se quedan tienen que ver cómo esa persona se aleja. Aguantan las ganas de correr y no poder alcanzarla. Ver que poco a poco se hace más pequeña aumenta el dolor, y se hacen más conscientes de que se quedan solos. No importa a dónde volteen, todo les causa temor. Mirar atrás es recordar, a los lados es darse cuenta de su soledad, y hacia adelante es imaginar el dolor de tener nuevas experiencias sin que puedan compartirlas con alguien más.

Yo soy de esas personas. Yo me quedé.

Tal vez piensen que esto es deprimente y estoy de acuerdo, ya que no hay mejor palabra para describir mi estado emocional. Deprimente. Esa palabra se apoderó de mí desde que se fue. Él lo era todo, pero no se confundan, mi mundo nunca giró a su alrededor, sin embargo, se apoderó de lo que contenía. Mis conocimientos, mis recuerdos, mis experiencias, cada detalle que yo creía que sólo se podía poseer por uno mismo, lo tomó y lo hizo perfecto.

Todos tienen una función en tu vida, y a cada persona te entregas de manera diferente, pero yo a él me entregué de todas las maneras posibles. Ya antes me había enamorado, ya antes me había entregado a otra persona, y claro que sé lo que es tener el corazón roto, pero el dolor nunca había sido de tal magnitud.

Un dolor tan intenso que te hace querer arrancar tu corazón del pecho para no sentir más. Ese que no te deja dormir y simplemente te pone a pensar acerca de lo único que quieres olvidar. Aquel que sin importar lo que hagas te trae recuerdos. El mismo que nunca desaparece, y claro, te arruina la vida. Y a pesar de todo, lo único que deseo es que él no sienta este inmenso dolor que simplemente no logro controlar.

Hoy es difícil no contar las noches que he pasado en profunda depresión. Es complicado no tomar en cuenta los días que llevo sin su cariño. Es duro no llevar el ritmo del tiempo esperando a que llegue el día en el que al fin me extrañe demasiado. Tanto que él podría romper el orgullo sin problema. Tanto que él querría regresar a mis brazos. Tanto que la distancia no sería un obstáculo para continuar nuestra relación que parecía ser infinita.

 

Número de visitas

625

Acerca del autor

María José Rivera

Estudiante de prepa UPAEP Cholula. Escribe desde los 10 años, principalmente narrativa breve o fragmentos libres. Disfruta leyendo obras de ciencia ficción, y prefiere escribir al aire libre en parques, jardines o en la playa, rodeada de un ambiente tranquilo que le permita crear sus historias.

7 comentarios

  1. Isa otto · diciembre 9, 2016

    “El lo era rodo , pero no se confundan , mi mindo nunca giró a su alrededor ” triste pero muy hermoso , el texto expresa , no son solo letras.
    Hermoso. 💕

  2. Isa otto · diciembre 9, 2016

    “El lo era todo , pero no se confundan , mi mundo nunca giró a su alrededor ”
    Hermoso , el texto transmite , no son solo letras , triste pero lindo. 💕

    • Maria Jose Rivera · diciembre 9

      😘❤ Gracias mujer

  3. Teresa · diciembre 9, 2016

    Excelente, buena escritora.Adelante!!

    • Maria Jose Rivera · diciembre 9

      ¡Muchas gracias!

  4. Israel Herrera ;) · diciembre 9, 2016

    Esta muy cool, es muy profundo y me deja con ganas de una segunda parte :3

    • Maria Jose Rivera · diciembre 9

      La habrá;)